Trata de personas

"Por más que lo intente, nunca dejo de pensar en que una parte de mí se quedó en aquella siniestra habitación, junto a los incontables hombres que me violaron por un puñado de dolares..."



Esas fueron las aterradoras palabras que sobrecogieron mi cuerpo al entrevistar a una joven, de apenas 16 años, víctima de trata.

¿Has oído hablar alguna vez sobre la trata de personas? Seguramente habrás escuchado algo en la tele, en la radio, o incluso en redes sociales.
¿No? Pues acompáñame a lo largo de este post para descubrirlo.



Primeramente, podríamos definir la trata de personas como un delito que consiste en el secuestro, el traslado o la acogida de seres humanos por medio de la amenaza, la violencia u otros mecanismos coercitivos (estafa, abuso de una posición dominante, etc.)

Considerada como la esclavitud moderna del siglo XXI, la trata implica la compra y venta de personas, donde la víctima está sometida a la autoridad de otro sujeto. Según la Interpol, existen diversos tipos o modalidades de trata. Lo habitual es que se realice con fines de explotación sexual o laboral, obligando a trabajar a la persona en la prostitución u otras tareas análogas a la esclavitud (desde la servidumbre, pasando por los trabajos forzosos, la explotación de niños/as para la mendicidad, al tráfico de órganos hasta la guerra).

Recuerdo que la primera vez que oí hablar de esta terrible problemática social fue leyendo un cómic de El Castigador, llamado "Los Esclavistas", durante mi adolescencia, en una serie de intensas viñetas en las que una chica de Moldavia le narraba a Frank Castle su terrorífica historia como víctima de una red de tráfico de mujeres a lo largo de diversos países de todo el mundo.

Pero vayamos a la cuestión más importante, por la cual hemos decidido realizar este post. ¿Qué tiene que ver la trata de personas con el ciberacoso?

Según el Ministerio Público, las denuncias registradas entre el 2014 y el 2017 indican que el 22% de casos de trata de personas lo constituyen víctimas de explotación sexual que son captadas a través de internet.

Las personas que cometen el delito de trata a través de internet siguen un proceso con sus víctimas, el cual se compone de tres fases:
La Captación o Enganche, durante la cual el tratante se pone contacto con la víctima a través de internet, haciendo uso mayoritariamente de redes sociales populares usadas por la mayoría de los/as jóvenes de todo el mundo (Facebook, Instagram, WhatsApp, etc.), apps de citas (Tinder, Badoo, Blendr, etc.), webs de búsqueda de empleo (Milanuncios), o la Deep Web.
Primeramente, las redes sociales ofrecen a los traficantes una vía para establecer una conexión fácil y rápida con las víctimas, por lo que les resulta realmente sencillo ir cogiendo confianza con las víctimas, a las cuales engañan ofreciéndoles un trabajo digno, o sexo, sobre todo en el caso de los/as jóvenes. Para ello, les exigen que les digan cierta información personal o fotos subidas de tono que usarán para extorsionar a las víctimas. Una vez llegado a ese punto, se aprovechan de una situación de vulnerabilidad de las víctimas para poder encontrarse en persona y secuestrarlas mediante todo tipo de engaños, manipulaciones o amenazas.
Hay que tener en cuenta que dicho procedimiento es posible debido a que el perfil más distintivo de los tratantes se caracteriza por ser "expertos manipuladores" y utilizan este tipo de aplicaciones para observar el contenido que se sube a internet y así descubrir las vulnerabilidades e inseguridades de la gente. Las redes de tratante están compuestas en muchas ocasiones por mafias, pero también por clanes familiares, individuos que trabajan de manera colateral en la red, o autoridades policiales o políticas corruptas en base a sobornos ejercidos por los tratantes, haciendo uso de la extorsión y demás amenazas.

La segunda fase es el Traslado, que inicia cuando la víctima es forzada o accede a partir con el tratante desde su lugar de origen, a través de cualquier medio de transporte disponible y en condiciones deplorables. Durante dicha fase, los tratantes "borran del mapa" a las víctimas, haciéndolas desaparecer al requisar su documentación y administrándoles una serie de documentos previamente falsificados, imponiéndoles una nueva identidad, por lo que dificulta seriamente la desestabilización de las redes de trata y la busca y captura de los tratantes por parte de las autoridades policiales.
Por último, nos encontramos con la fase de Explotación, la cual se trata de la obtención de beneficios financieros, comerciales o de otro tipo a través de esclavitud, servidumbre, prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, explotación laboral, mendicidad forzosa, utilización de personas menores de 18 años en actividades delictivas, adopción ilegal de una persona menor de 18 años, matrimonio forzoso, tráfico de órganos o experimentación biomédica.

Se han descubierto numerosos casos de hoteles, prostíbulos y clubs de alternes que los tratantes usaban como pisos francos, en los cuales encerraban a sus víctimas en habitaciones insonorizadas, con las manos atadas a los cabeceros de sus respectivas camas y códigos de barra tatuados en distintas partes del cuerpo, como las muñecas, la nuca o los tobillos, además de ciertas etiquetas atadas en las muñecas con precios determinados por los tratantes.

Según la OIT, cada año, existen 2,5 millones de víctimas de trata en todo el mundo, aunque se calcula que sólo se identifica 1 de cada 20 personas. No existe ningún lugar en el mundo a salvo de este crimen, ya que 142 países que representan el 94% de la población mundial están afectados por la Trata, ya sea como país de origen, tránsito o destino. La mayor parte de las víctimas son niñas, niños y mujeres. Entre el 10 y el 30% de mujeres víctimas de la trata son menores de edad.

El negocio de la trata mueve más de 32.000 millones de dolares por año, siendo uno de los delitos más comunes y que mueve mayor cantidad de dinero en todo el mundo, después del tráfico de drogas y de aras; y el más rentable si tenemos en cuenta que la droga y las armas son productos que se consumen una sola vez, pero las personas están en una constante e interminable transacción de una red a otra.

A día de hoy, la trata tiene una gran repercusión en la población mundial, conocida por ser una de las mayores problemáticas a nivel socio-económico y político. Sin embargo, debido a la falta de difusión por parte de los medios de comunicación audiovisual, sigue siendo una temática bastante taboo para la mayoría de la gente.

Aún así, existen una serie de productos audiovisuales que tratan cada vez más este tema. Recomendamos ver películas como Venganza, con Liam Neeson, Millenium 2: La Chica que Soñaba con una Cerilla y un Bidón de Gasolina, La Mosca en la Ceniza, Las Elegidas, Trade, Taken, Nina, etc; o documentales como I Am Jane Doe, de Netflix.



En la actualidad, la trata sigue vigente en nuestro país y es uno de los crímenes no regulados por el sistema en varios países que no cumplen con los estándares mínimos para la protección legal contra la trata de personas, en otras palabras, no cumplen con la Ley de Protección de Víctimas de la Tortura (TVPA), siendo un atentado a la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Para capitular este post, nos gustaría decirte a ti (si, tú, quien está leyendo este post), que difundieses este post a quien conozcas. Tan solo con un acto o un detalle tan sumamente cotidiano serás capaz de ayudar a más personas de las que crees, con el objetivo de que conozcan este problema.

Muchas gracias por leer nuestro post.
Si has llegado hasta aquí, significa que eres grande.

¡Un fuerte abrazo!




Comentarios

Entradas populares de este blog

Protocolo de actuación frente al ciberacoso escolar

Tipos de ciberacoso